Historia

La destilería de Prat de Compte

 

Hasta el primer cuarto de siglo, la agricultura de Prat de Comte estaba constituida por la denominada tría mediterránea, formada por el olivo, el trigo y la viña.

La actividad vitivinícola estaba presente en la economía local, como demuestra el hecho de que todavía se conservan muchas bodegas, hasta que la plaga de la filoxera y la Guerra Civil cambiaron los cultivos. Los mayores de la villa cuentan que aquí se hacía el mejor vino de la comarca y que algunas familias del pueblo destilaban aguardiente en sus propias casas. Se sabe que las familias que no tenían prensa en casa para elaborar el vino se valían de una prensa portátil que se instalaba allí donde fuera necesaria.

Los residuos de la prensada, brisa/orujo, se hervía en el alambique y después de la condensación del vapor de alcohol manaba el aguardiente. La elaboración del licor se dejó de hacer a raíz de un accidente donde perdieron la vida dos vecinos mientras destilaban en su casa.

La tradición oral nos ha permitido saber que en el sótano de la panadería del pueblo había una instalación para hacer aguardiente. Actualmente no queda ningún testimonio vivo que viera en funcionamiento la destilería del pueblo.

El interés por este equipamiento municipal llevó al ayuntamiento a iniciar los trabajos de restauración del edificio y la recuperación del espacio. Se han acondicionado las escaleras de acceso y la sala donde estaba el antiguo alambique. Además, se ha equipado con una reproducción de la maquinaria de destilación y con mobiliario.

La inauguración de la nueva destilería se enmarcó dentro de una jornada cultural y turística que reunió a Prat de Comte, el diecinueve de octubre de 2002, a diferentes maestros llegados de distintos lugares, destacando la presencia del maestro Fermín Rodríguez del municipio de Valga (Pontevedra).